Comprar Hiedra Canaria (Hedera canariensis)
La hiedra canaria (Hedera canariensis) es una trepadora perennifolia originaria de las Islas Canarias y el noroeste de África, ampliamente cultivada por su follaje grande, brillante y resistente. Sus hojas, de mayor tamaño que las de la hiedra común (Hedera helix), presentan en algunas variedades bordes blancos o crema que aportan luminosidad extra. Es una planta extremadamente versátil: puede trepar, colgar como planta colgante o extenderse como tapizante, adaptando su comportamiento según el soporte disponible.
La hiedra canaria es más resistente al calor y la sequedad ambiental que la hiedra común, lo que la hace especialmente adecuada para zonas mediterráneas cálidas. Cubre muros y estructuras con rapidez, ofreciendo aislamiento térmico natural y una pantalla verde permanente de gran impacto visual. El error más frecuente es no controlar su expansión: sin poda, la hiedra invade estructuras, canalones y marcos de ventanas; una poda anual mantiene su comportamiento bajo control.
Más información sobre Hiedra Canaria — Ficha técnica
| Altura | 5–10 m (trepadora); ilimitada en condiciones óptimas |
| Ubicación | Semisombra, sombra o sol |
| Temperatura mínima | -5 °C |
| Ritmo de crecimiento | Rápido |
| Dificultad | Muy fácil |
| Tóxica para mascotas | Sí (todas las partes) |
Cuidados de la Hiedra Canaria
- Ubicación: Extremadamente adaptable: tolera sombra intensa, semisombra y pleno sol (aunque en sol directo intenso puede quemarse el follaje en verano). Ideal para cubrir muros norte, vallas o pérgolas.
- Riego: Moderado. Una vez establecida, tolera períodos de sequía. En maceta, regar cuando los primeros centímetros del sustrato estén secos. El encharcamiento prolongado puede provocar la pudredumbre del cuello.
- Temperatura: Tolera hasta -5 °C. Más resistente al calor que la hiedra común. En climas mediterráneos y cálidos es perennifolia durante todo el año sin necesidad de protección invernal.
- Sustrato y drenaje: Se adapta a prácticamente cualquier suelo. Prefiere suelos frescos y bien drenados. En maceta, sustrato universal con algo de perlita; la clave es evitar el encharcamiento.
- Fertilizante: Un abono equilibrado en primavera es suficiente para estimular el crecimiento. Las plantas establecidas en suelo no necesitan abonado regular.
- Poda: Poda anual imprescindible para controlar la expansión y renovar el follaje. Realizarla en otoño o primavera, cortando ramas largas y las que invadan zonas no deseadas.
¿Quieres saber más? Consulta nuestra guía de cuidados de la hiedra.







